Odio San Valentín con todo mi corazón.

Me relaja un poco saber que no soy la única, que entre la multitud enamorada de los corazones, algunos más se alzan con pijamas y malas caras esperando a que el día pase frente al ordenador.

Entre los detractores, la mayoría dirá que su odio viene de que es una fecha creada por los grandes establecimientos y que el amor debe demostrarse cada día.Lo que se traduce en mi cerebro como “no voy a gastarme dinero en alguien porque me dicen que lo haga, aunque tampoco lo pienso gastar cualquier otro día, eso sí, en Navidad quiero mi Play4”.

En mi caso no es por el dinero, aunque gastarlo en cosas blanditas y cursis no sería mi prioridad, en realidad solo me parece un día horrible para todo el mundo.

El que está soltero tiene la esperanza de que el amor llame a su puerta durante esta festividad, porque en las películas pasa siempre. Y cuando no ocurre puede mirar cualquier escaparate, pareja con regalos o (incluso) las cadenas de restauración para recordarle que es un día para estar en pareja. ¿Sabéis que hacen hamburguesas en forma de corazón? Doble motivo para vomitar, ¡¡bien hecho “Mccapullos!”!!

Luego está la gente que en San Valentín, apoyada por toda la parafernalia del día, se arma de valor para hacer una declaración por todo lo alto. Rosas, canciones y (por qué no) poesía. Por favor, no lo hagáis, es muy raro. Quiero decir, si no le gustas sin todas esas mierdas ¿por qué crees que te aceptará en San Valentín? ¿Por unos acordes mal interpretados y unos versos sacados de internet? Ya me imagino la escena…

– Llora en silencio mi alma solitaria,  excepto cuando está mi corazón unido al tuyo en celestial alianza de mutuo suspirar y mutuo amor-

+ Oh, dios mío, nunca me había fijado en ti, pero con ese verso y las flores me he dado cuenta de que eres la persona de mi vida. ¿Cómo te llamabas? +

– Soy el Yisus reshulon. EsTe nInIOh INsIsStEh AsTa que nInGuNa Se ReSiSTeHhHh –

Perdón, tenía que darle un poco de veracidad a esta pequeña historia, así que finalmente la chica acaba con otro.

Claro, es que San Valentín está pensado para parejas, no para tristes solteros que desean ser felices junto a su alma gemela. ¡¡Pues tampoco!! Las expectativas son tan altas que el riesgo de éxito es casi el mismo que de coronar el Everest tras una cena de Nochebuena.

Y, además, la frase “las comparaciones son odiosas” nunca había sido tan cierta. Tienes en contra a todas las parejas de tu entorno, a todas las que coronarán los titulares de páginas que no tendrán demasiadas noticias ese día y a tu tú del pasado. Maldito tú del pasado, lleno de buenas ideas y sorpresas preparadas para este día, ¿qué dejas para tu futuro tú? yo te lo digo: noches de búsquedas infructuosas en aliexpress/amazon, una cena cara y algo de ropa.

Pero puede que solo sea yo, que en esta fecha se enciende mi modo Grinch y estoy esperando que los bombones de esas cajas tan súper especiales estén pasados y que al osito que regales se le descosa la cabeza, porque así tiene un poco más de gracia, ¿no? Puede que no para ti, pero luego es una anécdota graciosa. Como la de la vez que un primo se te declaró con una poesía en San Valentín y no recordabas ni su nombre…

 

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