Ayer, como buena “ciudadana”, fui a las urnas para intentar cambiar con mi voto la situación del país. Qué estúpido pensar que con tu voto puedes influir en la decisión de un gobierno, en el rumbo que pueden tomar las acciones políticas de los próximos cuatro años.Pero, es cierto, ya que se luchó tanto tiempo por tener el derecho a opinar, a decidir qué es lo que consideras correcto para ti y para los que te rodean, es fundamental acercarse al colegio electoral, aunque sea a meter un chorizo en un sobre y manifestar tu desacuerdo con esta forma de elegir.

Este año se sentía incertidumbre por cada rincón, no se sabía cómo iba a reaccionar la gente ante tantas posibilidades. Y diréis: “pero si siempre ha habido una gran cantidad de partidos para escoger”, puede ser, pero no con visibilidad en los medios. Y, sin duda, no que viéramos como una alternativa real a los dos grandes partidos.

Como persona de 23 años, he vivido toda mi vida gobernada por los dos mismos partidos políticos: el de azul y el de rojo. Frases como hay que votar al (X) para que no la siga liando el (Y) porque votar a otro partido es tirar la papeleta a la basura. Y yo pensando: “ya, pero es que si la han liado tanto, buscar a otro que la vaya a liar no es una forma correcta de votar”. No voy a dar mi voto al que menos la vaya a cagar, no quiero desperdiciar así una decisión que solo puedo tomar cada cuatro años.

– ¿Qué quieres judias verdes o espinacas?, y piensa que ayer comiste judías y no te gustaron. Sin embargo, hace dos semanas que no comes espinacas y prometo que les voy a echar una salsa que hará que mejoren –

+ Mamá, yo quiero lasaña que es lo que realmente me hace sonreír. +

– Es que solo hay grandes cantidades de judías verdes o espinacas en la nevera –

+ Pero si estoy viendo los ingredientes de la lasaña ahí mismo +

– Ya, pero es que nunca la he hecho y puede quedar mala y te la vas a tener que comer igual –

Este año íbamos a las urnas con más opciones, sabiendo en muchos casos que no iba a salir lo que queríamos pero que, al menos, estábamos depositando nuestra confianza en un partido con el que nuestras ideas encajaban más. Mucho más debate, más compromiso político, mejores medidas, más esfuerzo por parte de todos y la seguridad de que como la caguen ahí va a haber un congreso mucho más plural para recordar que las promesas que han hecho no las han cumplido. Se acabó el “y tú más”, empieza el demostrar realmente para que hemos puesto a los políticos donde están y, si no, fuera.

Ahora llega el momento decisivo, el país “ingobernable” del que muchos hablan a lo mejor es el paso previo a un país más comprometido con el voto, que haga a cada ciudadano estar contento con su lasaña, y no solo tomando espinacas porque ayer comió judías verdes.

 

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