Llega la Navidad al Corte Inglés y con ella todas las cosas bonitas: la nieve, los regalos, la ilusión de los niños, las comilonas y el turrón. Qué gran época, salvo porque vivimos en una zona en la que nevar no nieva, pero el frío sí que viene, así que siempre podemos hacer concursos de ver quién se congela primero.

Hay que mirar el lado positivo, es un momento de reencuentros, de ver a todas esas personas con las que no quedamos el resto del año porque no podemos. Aunque, a decir verdad, cuando llegan estas fechas comienza en nuestro interior una pereza extrema por ver a ese familiar con el que no nos llevamos bien, por evitar que nos junten con el primo de turno con el que lo único que tenemos en común es la edad o por las copiosas comidas de marisco que acaban repitiendo durante un mes (o eso dicen, porque como a mí no me gusta… de eso que me libro).

Eso sí, un buen recordatorio de la Navidad son las sobras que se acaban comiendo hasta marzo, cuando por fin dejamos de decir “¡Feliz año nuevo”. Me voy a salir del tema y hacer una petición a toda la gente que lee este blog (mamá), si ha pasado una semana desde que hemos dejado atrás el año es el momento de asumir que ya estamos en otro, que no le vas a revelar a nadie un gran secreto cuando le digas ¡Feliz 2016! (“Hostia, si ya es 2016 debería sacar el pavo del horno”). Y tras este paréntesis que, de nuevo, os ruego que os replanteéis, continúo con las bondades de la Navidad.

Hay algo innegable, la ilusión de los niños es la que guía las fiest… ¡mentira! son los regalos, ¡¡¡que no os engañen!!! lo que quieren son los regalos. Claro, ellos piensan que vienen de un gordo con un saco que se cuela a medianoche en la casa y les lleva espiando durante todo el año (qué grotesco). Pero nosotros, gracias a dios, sabemos que no es así. Aunque lo que realmente no queremos saber es lo que nos acabaremos gastando en muchos regalos que ni siquiera sabemos si van a gustar. Porque, vale, los niños tienen sus cartitas y es fácil pero cuando te toca en el amigo invisible la tía Pruden ¿qué haces? Pues eso, colonia y feliz año.

Me encanta la Navidad.

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